Azulejos: cómo acertar sin arrepentirte en diez años
El azulejo es de lo más difícil de cambiar de una casa. Conviene elegirlo pensando a largo plazo, no por la moda del momento.
De todo lo que decides en una casa, el azulejo es de lo más permanente. Una pintura se cambia en una tarde, un mueble se vende, una cortina se sustituye. Pero el azulejo está pegado a la pared con cemento y cambiarlo significa obra, polvo y dinero. Por eso conviene elegirlo con una cabeza distinta a la del resto de la decoración: pensando en diez años, no en la moda de este.
La moda es enemiga del azulejo
Cada época tiene sus azulejos de moda, esos que están en todas las reformas durante un par de años y que luego gritan la fecha en que se pusieron. El color estrella de la temporada, el formato del momento, el dibujo viral. Dejarse llevar por la moda en algo que va a durar décadas es la receta del arrepentimiento. Lo que hoy te parece moderno, en diez años puede parecer anticuado precisamente por haber sido tan de su tiempo.
Lo neutro envejece mejor
La apuesta segura para lo que es difícil de cambiar es lo neutro y atemporal. Tonos sobrios, formatos clásicos, acabados sencillos. Un azulejo blanco, un tono tierra suave, un gris discreto, raramente cansan y combinan con todo lo que pongas alrededor con los años. No es la opción más llamativa en la tienda, pero es la que seguirás aceptando década tras década, y la que te deja libertad para cambiar lo demás.
Lo atrevido, en lo que se cambia fácil; lo neutro, en lo que está pegado a la pared con cemento.
Dónde poner lo atrevido
Esto no significa renunciar al carácter ni a los colores que te gustan. Significa colocarlos donde puedas cambiarlos sin obra. La base fija, los azulejos, en tonos neutros; y la personalidad, el color fuerte o el estampado, en lo móvil: pintura, textiles, muebles, accesorios. Así puedes renovar el estilo cada pocos años sin tocar la pared. Un baño neutro de azulejo admite mil estilos distintos solo cambiando lo de alrededor.
Pruébalo en tu casa
Un consejo práctico que evita disgustos: nunca decidas un azulejo solo por cómo se ve en la tienda, bajo su iluminación. Pide muestras y míralas en tu propia casa, en la pared donde irán, con tu luz natural y artificial a distintas horas. Un azulejo puede verse precioso en la exposición y soso o frío en tu baño, o al revés. Verlo en su sitio antes de comprar la partida entera es de sentido común.
Piensa en el conjunto
Por último, no elijas el azulejo aislado, sino pensando en todo lo que tendrá alrededor: sanitarios, muebles, encimera, suelo. Un azulejo precioso puede chocar con el resto. Llevar muestras de todo y verlas juntas evita combinaciones desafortunadas. El azulejo es para muchos años: media hora más de cabeza al elegirlo te ahorra una década de mirarlo con pena.
3 comentarios
Me dejé llevar por una moda hace diez años y ahora odio mis azulejos. Ojalá hubiera leído esto entonces. Neutro de base, sí.
El truco de poner lo neutro fijo y lo atrevido en lo fácil de cambiar es sabiduría pura. Me lo apunto para la reforma.
Pedir muestras y verlas en casa con tu luz es fundamental. En la tienda se ven distintos que en tu baño.